Para explicar qué es el Yo, la personalidad, el "alma", expondré antes de desarrollar una definición cuáles son los elementos clave que lo construyen:
1. El hilo de pensamiento o de información
Es la sucesión de pensamientos o información que produce nuestro cerebro mediante la actividad neuronal, la cual encadena unidades básicas de información mediante relaciones de ideas.
Por poner un ejemplo gráfico, este mismo texto y cualquier otro que exista ha sido desarrollado según relaciones de ideas que han encadenado una unidad básica de conocimiento (concepto, idea) a otras, para acabar formando una unidad mucho más extensa como puede ser un diccionario o una novela.
Pues bien, cualquier hilo de pensamiento se genera a partir de los mismos principios, lo que nos lleva a desarrollar el siguiente punto.
Pero debemos tener en cuenta también que al crear el hilo de pensamiento no sólo recurrimos a la información guardada en nuestra memoria, sino también a la que se encuentra en el exterior, la cual captamos mediante nuestros sentidos y se almacena momentáneamente en la memoria a corto plazo, permitiéndonos utilizarla al momento.
2. Los estímulos
Un estímulo es una unidad básica de información que consigue llamar nuestra atención, es decir, que en algún momento se ve reflejada en nuestro hilo de pensamiento, que aparece en él y ayuda a construírlo.
Toda información no genética que poseemos ha sido en algún momento de nuestras vidas un estímulo.
Existen dos típos de estímulos:
De la memoria o internos: son los que produce nuestro propio cerebro, información almacenada en nuestra memoria, procesada por nuestras neuronas y aparecida en nuestro hilo de pensamiento.
La memoria es el almacén que
permite a nuestro cerebro conservar parte del conocimiento adquirido a
lo largo de su existencia. Gracias a ésta podemos elaborar
complejos hilos de pensamiento al margen de aquellos estímulos que
perciben nuestros sentidos; nos permite razonar y llegar a
conclusiones a partir de aquella información almacenada previamente en
ella.
Para entenderlo
mejor, pensemos en un pez cuya memoria sea tan sólo de tres segundos y
que por tanto carezca de memoria a medio y largo plazo. Al no tener su
cerebro acceso a ningún almacén de información como el que tenemos
nosotros, su única herramienta a la hora de actuar ante cualquier
situación es el instinto, es decir, el conocimiento guardado en su
código genético, pues los tres segundos de memoria sólo sirven para que
su cerebro reconozca una situación concreta y reaccione a partir de lo
que le dictan sus genes.
Sin
embargo, los humanos somos capaces de acumular conocimientos, lo que nos
permite poseer una poderosa base de información que usar cuando nos
convenga, y es esta misma base la que junto con los cinco sentidos acaba
formando nuestro hilo de pensamiento.
De la realidad o externos: cualquier elemento existente fuera de nuestra memoria que nuestros sentidos han captado y que nuestro cerebro ha hecho aparecer en nuestro hilo de pensamiento.
Así como las memorias a medio y largo plazo guardan y recuperan la información para convertirla en estímulos internos, la memoria a corto plazo recoge la información del resto de la realidad para convertirla en estímulos externos, permitiendo incorporarla al hilo de pensamiento a medida que la recibimos.
Es interesante tener en cuenta que nuestros sentidos captan una gran cantidad de información en todo momento, pero que es una pequeña parte de ésta la que acaba convirtiéndose en un estímulo para nosotros.
"Globo rojo"
Con estas dos palabras probablemente haya aparecido dentro de tu hilo de pensamiento la imagen de un globo rojo, o al menos sus respectivos conceptos, por lo que podemos decir que has recibido un estímulo externo. Sin embargo, para mí, el escribir "globo rojo" ha venido dado por un estímulo interno, pues dichos conceptos han aparecido en mi hilo de pensamiento directamente desde mi memoria.
3. La consciencia
La consciencia, que no conciencia, se trata de la habilidad por la cual podemos reconocernos a nosotros mismos y reconocer nuestro hilo de pensamiento; podemos observarlo, analizarlo e incluso sacar conclusiones acerca de su existencia; convierte el hilo de pensamiento en un estímulo en sí mismo, lo cual es una de las grandes ventajas del ser humano respecto al resto de las especies.No debe confundirse con la conciencia, la cual sería sinónimo del Yo o de la personalidad.
Para entenderlo mejor vayamos a buscar un ejemplo opuesto:
Imaginemos una hormiga. La hormiga actúa impulsada por su información genética, es decir, por sus instintos, pero no tiene la capacidad de ser consciente de ello, siendo en definitiva como un chip electrónico que cumple diversas funciones como las de construir, abastecer y defender su colonia entre otras, y que reacciona a ciertos estímulos de forma automática y sin ningún tipo de consciencia de ello, por lo que en este sentido su cerebro está ciego, pues no posee la capacidad visual interior con la que contamos nosotros.
Ahora bien, y aquí viene algo que muchos se negarán a aceptar, el hecho de que gocemos del sentido de la consciencia no significa que poseamos el control de nosotros mismos, pero éste será un tema del que hablaremos en la próxima entrada, por lo que pasaremos ahora al último de los elementos básicos del Yo.
4. La concentración
La concentración conecta la consciencia con los estímulos, incluído el hilo de pensamiento; es una herramienta necesaria para que ésta pueda centrarse en un estímulo en concreto. Es fácil de confundir con la consciencia, pero la concentración existe en todo ser pensante mientras que ésta sólo en los humanos a parte de en alguna otra especie como los delfines y los elefantes, los cuales tienen la capacidad de reconocerse a sí mismos.
Así pues, vemos que en términos evolutivos la concentración es anterior a la consciencia, y la segunda se añade a la primera para mostrarle a nuestro cerebro aquéllo en lo que nos concetramos, es decir, los estímulos.
Ilustremos con un esquema cómo se relacionan entre sí los cuatro elementos:
Así pues, en el caso de que la consciencia se concentre en el hilo de pensamiento, el cual está formado normalmente por estímulos tanto de la memoria como de la realidad, dicho hilo seguirá su curso, pero en cuanto la consciencia se centre en otro estímulo, ya sea una distracción o una presión psicológica como lo sería cualquier tipo de inseguridad, el hilo se romperá, pudiendo generar conflictos constantes y lo que conocemos comunmente como falta de concentración.
4. La concentración
La concentración conecta la consciencia con los estímulos, incluído el hilo de pensamiento; es una herramienta necesaria para que ésta pueda centrarse en un estímulo en concreto. Es fácil de confundir con la consciencia, pero la concentración existe en todo ser pensante mientras que ésta sólo en los humanos a parte de en alguna otra especie como los delfines y los elefantes, los cuales tienen la capacidad de reconocerse a sí mismos.
Así pues, vemos que en términos evolutivos la concentración es anterior a la consciencia, y la segunda se añade a la primera para mostrarle a nuestro cerebro aquéllo en lo que nos concetramos, es decir, los estímulos.
Ilustremos con un esquema cómo se relacionan entre sí los cuatro elementos:
Así pues, en el caso de que la consciencia se concentre en el hilo de pensamiento, el cual está formado normalmente por estímulos tanto de la memoria como de la realidad, dicho hilo seguirá su curso, pero en cuanto la consciencia se centre en otro estímulo, ya sea una distracción o una presión psicológica como lo sería cualquier tipo de inseguridad, el hilo se romperá, pudiendo generar conflictos constantes y lo que conocemos comunmente como falta de concentración.

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