Existen en el Diccionario de la Real Academa Española dos definiciones del concepto "análisis", que para mí resultan un tanto superficiales, pues no llegan a transmitir la amplitud del término:
1. m. Distinción y separación de las partes de un todo hasta llegar a conocer sus principios o elementos.
2. m. Examen que se hace de una obra, de un escrito o de cualquier realidad susceptible de estudio intelectual.
2. m. Examen que se hace de una obra, de un escrito o de cualquier realidad susceptible de estudio intelectual.
Mi definición no formal sería la siguiente:
"El análisis es la capacidad humana y animal que nos permite comprender cualquier elemento de nuestra realidad, desde un mensaje comunicativo simple como puede ser una sonrisa, a una compleja obra de arte, pasando por las reglas de un juego de cartas, todo ello en la medida en que nuestros conocimientos previos y nuestra inteligencia nos lo permitan."
Todos los avances en la evolución del pensamiento humano, no en cuanto a biología sino en cuanto al conocimiento acumulado, se han producido gracias al análisis de la realidad.
Pero el análisis, padre y madre de todo conocimiento, también resulta fundamental en la evolución personal, en nuestra madurez, pues nos permite detectar cuáles son aquellos aspectos de nosotros que no funcionan como deberían, que entorpecen nuestro desarrollo intelectual y comunicativo.
Como ejemplos podemos poner desde algo leve como puede ser cierta vergüenza al hablar con miembros del sexo opuesto, hasta cualquier tipo de fobia. En ambos casos la percepción de cierto estímulo nos resulta perturbadora, molesta, desagradable e incluso insoportable, con lo que entramos en un estado de estrés en el que nuestra respiración se entrecorta, las pulsaciones aumentan, el oxígeno empieza a presentar dificultades para llegar al cerebro y nosotros perdemos parte de nuestra capacidad para pensar y actuar.
Resumiendo, cada uno de estos estímulos que para nosotros resultan perturbadores, molestos, desagradables o incluso insoportables, nos generan en más o menos medida este tipo de reacciones.
Hay personas para las cuales no existen demasiados estímulos negativos en su día a día, y sin embargo hay otras que perciben los mismos estímulos de manera negativa, pues su cerebro los reconoce como algo perjudicial para ellos.
Tal y como yo lo entiendo, alguien que percibe la mayor parte de los estímulos recibidos negativamente se encuentra en depresión, ya sea ésta más o menos pronunciada.
Tal y como yo lo entiendo, alguien que percibe la mayor parte de los estímulos recibidos negativamente se encuentra en depresión, ya sea ésta más o menos pronunciada.
El análisis de dichos estímulos y de cómo y porqué nos resultan desagradables, nos puede llevar a entender el porqué de nuestro estado y cómo podemos dejar de tropezar siempre con la misma piedra.
Para poner un ejemplo que nos sea a todos más cercano y alejarnos un poco de la palabra "depresión", recordemos algún momento en el que no hayamos podido llevar a cabo de forma correcta una exposición en clase por culpa de tener nuestra atención centrada en qué pensarán nuestros compañeros de nosotros, o en el hecho de no equivocarnos, y por culpa del estado de estrés y nerviosismo que ello nos produce. Entendamos aquí el estrés no como la enfermedad que conocemos todos, sino como el estado de nerviosismo y agitación generado por estímulos que para nosotros resultan negativos.
Es lo mismo que le pasa a un pez cuando golpeas continuamente el cristal de su pecera. Para el pez, dichos golpes son estímulos negativos que le pueden llegar a generar mucho estrés, hasta tal punto de acabar muriendo.
Es lo mismo que le pasa a un pez cuando golpeas continuamente el cristal de su pecera. Para el pez, dichos golpes son estímulos negativos que le pueden llegar a generar mucho estrés, hasta tal punto de acabar muriendo.
Soy consciente de que es mi segunda entrada y de que nadie ha visitado aún mi blog, pero para aquellos que vayáis entrando, os propongo el ejercicio de pensar en estímulos que para vosotros resulten negativos, en cómo afectan a vuestro estado de ánimo y en vuestras relaciones personales, y los compartáis mediante comentarios para que podamos sumar experiencias e incluso servirnos de apoyo los unos a los otros.
Por último decir que espero que se entienda, que si hay alguna duda os la resolveré encantado en la medida de lo posible y que me perdonéis la incesante repetición de términos como "negativo", "estímulo" o ya el mítico, entrañable y amigo de todos "análisis".
Por último decir que espero que se entienda, que si hay alguna duda os la resolveré encantado en la medida de lo posible y que me perdonéis la incesante repetición de términos como "negativo", "estímulo" o ya el mítico, entrañable y amigo de todos "análisis".
Se me olvidaba comentar un ejemplo personal de estímulo negativo, pero me gustaría decir antes, no sabría decir muy bien porqué, puede que alguna retorcida parte de mí se sienta orgulloso de ello, que he pasado varios años en un estado no diagnosticado de depresión, y ha sido precisamente el análisis de esta situación el que me ha llevado a planificar mi enfrentamiento a dicha depresión, el cual está teniendo lugar en estos mismos instantes. Casi mejor pienso un ejemplo con calma, a ver si encuentro alguno que sea raro y con el que nos podamos reír un rato.
Gracias por vuestro tiempo.
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